Hermanos, en esta carta a la iglesia de Corintios, el apóstol Pablo les advierte sobre los falsos apóstoles que se acercan a ellos y a los cuales escuchan inocentemente.
El apóstol Pablo les advierte que están dispuestos a escuchar a cualquier persona, incluso si les predican acerca de un Cristo diferente al que Pablo mismo les ha predicado, o de un evangelio diferente al que él les ha enseñado.
Pablo expresa su celo, y en otras versiones se menciona su preocupación, por escuchar a falsos apóstoles que intentan desviarlos de su fe en Cristo, así como Eva se desvió de la voluntad de Dios al ser engañada por la serpiente.
Pablo siente este celo porque los ha comprometido como una novia santa al novio (una iglesia santa a Cristo).
Esta enseñanza, es válida aún en nuestros días, el cuerpo de Cristo, que es su iglesia, su santa novia.
El apóstol Pablo nos enseña a tener celo por su iglesia, para que también tengamos celo por la palabra de Dios, y por el verdadero evangelio que Cristo nos predicó.
Es importante que nos mantengamos santificados en su palabra todos los días y en cada momento, y no permitamos bajo ninguna circunstancia ser influenciados por falsos apóstoles con falsas doctrinas que nos alejen de nuestra salvación.
Hermanos, estas falsas doctrinas, expresadas a través de «sectas religiosas», se pueden identificar claramente porque niegan la Trinidad.
Es muy evidente que estas sectas pretenden despojar a nuestro Señor Jesucristo de su divinidad, como lo hicieron las sectas judaizantes antes, y como lo hacen los Testigos de Jehová y los Adventistas.

La mejor apologética o defensa de nuestra fe, queridos hermanos, es la lectura diaria de la Biblia, la elaboración diaria de nuestro devocional y la oración. A través de estos tres elementos, podremos estar cerca de nuestro Señor Jesucristo, fortaleciendo nuestra fe.
De tal manera, los animo a perseverar cada día en nuestra fe y esperanza en nuestro Señor Jesucristo, a quien el Padre le ha dado autoridad y potestad sobre toda la creación. Como dice Colosenses 1:16-18: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”.
Toda gloria y honor al Rey y Salvador: Cristo Jesús.
Amén.

Devocional 13 de Julio 2020

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Devocional 10 de Julio 2020

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