Hermanos, el Apóstol Pedro en este 1er capítulo de su primera carta, nos habla de la seguridad de la salvación en Cristo, y posteriormente nos llama a una vida santa, la cual es posible solo por medio del poder del Espíritu Santo!
Por medio del lavamiento de Su palabra, nos irá purificando cada día más a fin de presentarnos limpios y puros cuando lleguemos a la presencia del Padre Celestial!
Amados hermanos, Dios nos irá preparando cada día más para cumplir el segundo mandamiento de su ley, que es amarnos unos a otros; el apóstol Pedro dice no con amor fingido, sino fraternal, es decir, como hermanos!
En este punto podemos preguntarnos, ¿cómo podemos amar con amor fraternal, no fingido, a las personas que nos han lastimado o nos han hecho daño?
Este es un mandato de Dios que en nuestra carne y en nuestra naturaleza humana es imposible de seguir, sin embargo, con la presencia del Espíritu Santo en nosotros es posible!
Nuestro Señor Jesucristo nos llama a invitarle en todo, Él nos amó a pesar de qué le crucificamos por nuestros pecados, aún que le traicionamos y le fallamos, Él dio su vida por nosotros.
Amados hermanos, no se trata de amar a la persona que no se defendió, se trata de ver en esa persona a aquel que nos amó primero y que dio su vida por nosotros!
Hermanos, necesitamos ser limpiados de nuestro egoísmo para poder perdonar a las personas y amarlas como son!
Este egoísmo alimenta nuestra falta de perdón y resentimiento!
Sin embargo, al poner nuestra fe en Jesucristo seremos lavados por su Palabra!
Hermanos, esto no significa que las personas que nos ofendieron van a cambiar su actitud con nosotros o van a transformar su vida, lo que sí significa es que vamos a ser libres del resentimiento y de la ofensa, y sobre todo vamos a ser libres para ¡AMAR DE LA MANERA EN QUE FUIMOS AMADOS!
Amén.
Pastor Jorge A. Toral Aguirre.