Hermanos, Jesús es el pan que da vida, da vida en abundancia y da vida eterna. Desde luego que Nuestro Señor Jesucristo se refería al alimento espiritual y no al alimento material. Jesus es el único qué puede saciar nuestra hambre espiritual y nuestra sed si creemos en él. En este pasaje se describe también la condición caída de nosotros los seres humanos, es asombros como después de qué Nuestro Señor Jesucristo había alimentado a 5000 personas un día, ahora lo alcanzaban en Cafarnaúm y le pedían que hiciera milagros para que ellos pudieran creer en él y que él era el hijo de Dios. Aquí podemos ver la ceguera espiritual que es parte de nuestra naturaleza humana pecaminosa con la que todos nosotros llegamos a este mundo, así como esos hombres no podían ver al hijo de Dios, también ahora en nuestro tiempo hay una cantidad enorme de personas que tienen esta misma ceguera espiritual, con la aún viendo la majestuosidad de Nuestro Señor Jesucristo, no le alcanzan a ve ni a creer en él en sus corazones. Aquellos hombres increparon a Jesucristo pidiéndole que hiciera milagros para que pudiesen creer en él, incluso le dijeron que sus antepasados habían recibido el maná que por medio de Moisés les había sido dado del cielo, la realidad es que ellos no entendían que el tipo de alimento que ofrecía Cristo comparado con el maná que Dios les dio en el desierto, era un alimento total y completamente diferente; el maná del cielo había servido para alimentarlos durante su travesía por el desierto, éste sólo había satisfecho una necesidad física, más el alimento que Cristo les ofrecía era espiritual, era un alimento que saciaba el hambre y la sed de nuestro espíritu. Muchas personas se escandalizaron con esta declaración de Nuestro Señor Jesucristo porque su mente natural sólo alcanzaba a entender estas palabras en forma literal, por lo cual ellos se preguntaban cómo era posible comer la carne y la sangre de Jesús, simplemente no habían entendido el mensaje.

Hay algo muy relevante en las escrituras en este capítulo de Juan 6 y que Nuestro Señor Jesucristo lo refiere haciendo énfasis en el hecho de qué es nuestro Padre Celestial el único que va a decidir quiénes son los que buscarán y creerán en Jesús. Hermanos esta es la voluntad del Padre expresada en su Hijo Jesucristo; que aquel que “vaya” (busque con corazón arrepentido) a Jesús y “crea” (Dios le conceda creer en Jesus) en Él, tenga vida eterna y sea resucitado en el día postrero. Hermanos, nosotros los discípulos de Nuestro Señor Jesucristo, pertenecemos a ése remanente de almas que hemos sido “escogidos” por Dios para la vida eterna, nuestro mismo Señor Jesucristo dijo: que nadie viene al Padre sino es por medio de el Hijo, por lo tanto sólo hay una manera de ir al cielo y esta es por medio de “la fe” en Cristo, la cual solamente puede ser “concedida” por Dios, no es algo que pueda salir de nosotros:
Si alguno de ustedes aún no está firme en la fe del Hijo del hombre, clame al Señor para que le conceda creer en Cristo, fíjense bien, no es un tema de qué nuestra oración puede cambiar la voluntad de Dios, recordemos que Dios es Todopoderoso y todas las cosas se someten a Él y todas las cosas ya están escritas en el libro de la vida del cordero, solamente se trata de qué Dios quiere que tú te convenzas de qué Jesús es su Hijo y que murió en la cruz por ti. Dios pone en nuestro corazón tanto el querer como el hacer (el buscarle y creer en Él ). Dios trata diferente con cada uno de sus hijos, por tanto pidámosle que nos conceda la fe suficiente y necesaria para creer y seguirle obedeciéndole en todo por medio de negarnos a nosotros mismos todos los días y a cada momento en tanto entramos en su presencia.
Amén.

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